Los antecedentes del disco de vinyl, van hasta finales del siglo dieciocho con los discos de 78 revoluciones (RPM). El RPM es un acrónimo para denominar al primer formato de discos planos de gramófono, que giraban a una velocidad uniforme de 78 revoluciones por minuto. Generalmente, los discos de 78 RPM eran fabricados de un material de color negro, rígido y frágil, conocido como pasta o goma laca endurecida, por lo cual se rompían fácilmente. Se comercializaban dentro de sobres genéricos de papel, con un círculo recortado en el centro para distinguir el sello del disco. Cada disco contenía una única canción grabada por cada lado.
El disco de 78 RPM nació con la invención misma del
gramófono en 1888 por parte de Emile
Berliner, un alemán de ascendencia
judía radicado en Estados
Unidos, siendo prensados los primeros discos comerciales
en 1889. Durante la década de
1890, los primeros discos usualmente eran grabados por un
solo lado. Los discos con dos caras grabadas se introdujeron por primera vez
por el sello Columbia en Europa hasta
los años veinte.
En cuanto al disco de vinil (también
conocido como disco microsurco o vinilo),
era un disco de larga duración (LD o LP en inglés) que giraba a una velocidad
uniforme de 33 revoluciones por minuto, es
un medio de almacenamiento analógico de señales sonoras,
caracterizado por utilizar como material de soporte un plástico
denominado cloruro de polivinilo (derivado
del petróleo), del que recibe el nombre. Fue introducido
oficialmente en 1948 por la compañía Columbia
Records en los Estados Unidos.
El sonido de un disco se reproducía mediante un tocadiscos (por lo general, conectado a un amplificador) con una aguja de punta de diamante, que permitían utilizar discos de diferentes diámetros y elegir la velocidad de rotación mediante un selector.
La producción a gran escala de
discos de vinilo prácticamente cesó a principios de la década de 1990, pero
desde la segunda mitad de la década de 2000, el disco de vinilo volvió a los
estantes de las tiendas, esencialmente como un producto para una clientela
especializada con ediciones cortas.
Hoy
se vive un contexto donde el vinilo ha consolidado su regreso con cifras
históricas, impulsando también el resurgimiento de las disqueras independientes como
verdaderos centros culturales.
Al
igual que un libro, el disco de Larga Duración invita
a una escucha atenta y consciente, propone un recorrido por la historia, los
contextos y las derivas culturales de la música, entendiendo la música como
experiencia, memoria y movimiento.
Sigamos difundiendo este material,
y contribuir a que el diálogo entre libros, discos y oyentes siga vivo.


