viernes, 20 de febrero de 2026

Los días de las carpas en el puerto


La presencia del ferrocarril, los puertos y la Carretera Nacional definitivamente facilitaban el tránsito de las compañías artísticas en el noreste mexicano desde inicios del siglo pasado.
En el Tampico en aquellos años “un enjambre de compañías de revista visitaron el puerto, actuando en los teatros al aire libre", como el teatro Habana en donde actuaba el bufo cubano “Gasparito”. Y ya en plena época de los fabulosos veinte del siglo pasado, de 1921 a 1927  en carpas que  levantaban en sectores de la calle Altamira oriente…."en esos teatros actuaron artistas que en el puerto crearon fuertes raigambres, tanto en el género cubano como en el nacional, tales como "Rogelini", que al retirarse del teatro demostró su cariño a Tampico radicándose aquí definitivamente, y el dueto Tapia-Rubio, integrado por el tenor de ópera Ernesto Rubio y su esposa, la cantante tabasqueña Esther Tapia". Hace falta en esta lista la legendaria Lupe Rivas Cacho que en 1921 trabajó con su compañía de Comedias Teatro y Zarzuelas en Tampico, Tamaulipas en los principales espacios de la ciudad entre ellos el Teatro Variedades.

De las carpas que a principios de los años 1930 llegaron a Tampico se destacó la del cómico Eusebio Torres Pirrín, que encarnaba al gracioso personaje "Don Catarino", de cuello delgado, cabeza minúscula, ojos breves, nariz infame y labios invisibles, quien vestía ropa holgada, raída y parchada, con cinturón viejo de hebilla cobriza, camiseta de rallas y chaleco negro lleno de agujeros. Sobre su cabeza llevaba un peluquín hirsuto y tieso sobre el que se posaba a su vez un viejo y empolvado sombrero hongo de ala corta. Calzaba zapatos cenizos y curtidos, la suela descosida con los dedos al aire.

Las Carpas Landeros fueron un popular espectáculo itinerante de carpas de teatro y comedia en Tampico y Ciudad Madero, especialmente activas alrededor de la década de los 50 y 60.  Estas carpas eran propiedad de la actriz Teresa Landeros y su esposo Roberto Zenten.  Se instalaban en terrenos baldíos, como frente al cine Alameda en Tampico, ofreciendo funciones de tandas, comedia y música con artistas como "Mirto el Atómico", el Gordo Mauro y Susy Moreno, quien cantaba una canción que decía "Se acabó tu malestar aquí está tu mejoral". En estas carpas también llegó a actuar el cómico local “Don Canuto”


Por su popularidad, las carpas requerían renovar constantemente su cuadro de artistas, y por eso en cada ciudad en la que se instalaban solían celebrar concursos de canto y de baile. Cuando descubrían un "talento", de inmediato le extendían contrato y se lo llevaban a correr mundo. Por ejemplo, en el concurso de canto al que "Don Catarino" convocó en Tampico el año 1939, la ganadora fue la niña Marina Herrera Aragón, de 12 años, alumna de la escuela José María Morelos, de los rumbos del Golfo. La jovencita pasó así a formar parte del elenco de la carpa del cómico, y más tarde, cuando continuó su carrera como solista, su nombre artístico fue el de "Marilú", con el agregado: "la muñequita que canta". Parece que también la inmensa intérprete maderense Judith Reyes trabajó en alguna carpa del puerto tras debutar en el teatro "Alijadores" en 1938.

En Tampico hizo varias temporadas la “Carpa Landeros”. Después de caer el telón el cantante empezaba su canción con una expresión de coqueteo que animaba al público a expresarse: ¡¡Ceja Monche!! le gritaba la gente al cantante, quien enseguida y de manera casi femenina levantaba la ceja, al tiempo que se ponía de perfil e imprimía mayor sentimiento a su interpretación vocal, en tanto el público aplaudía entre emocionado y frenético, corrían los primeros años de la década de los sesenta, el escenario era del teatro “Carpa Landeros” que años después cambio a Teatro “Jorge Negrete” y el cantante Ramón de Anza.

Este singular teatro o carpa, (1965) se encontraba instalado sobre la explanada de la Plaza Galeana en ciudad Madero, en la siguiente temporada se asentaron en un terreno que  se ubica en la esquina que forman las calles de Álvaro Obregón y General San Martin, (en ese entonces baldío) ocupaba el galerón un espacio de un poco más de 600 metros cuadrados aproximadamente, cercado su alrededor con tablas desmontables, y en su interior docenas de sillas de madera plegables, el piso de tierra –bien barrido y regado– el techo lo cubrían unas grandes lonas, y quizás de allí se originó el nombre de teatro-carpa, aunque en tiempos de mucho calor, el teatro funcionaba al aire libre, el foro o escenario media entre 20 o 25 metros, por cuatro o cinco de fondo aproximadamente, según recuerda la gente su telón era de tela de cortina descolorido, que se levantaba diariamente para dejar ver al lado derecho un viejo piano, o pianola, así como una gastada batería, que junto a sus ejecutantes constituían la orquesta o acompañamiento musical, y colgado en el centro del tablado un enorme micrófono de los que quizás todavía se pueden ver en algunas radiodifusoras o en el museo de XEW.

Entre las 5 o 6 de la tarde empezaban los boleteros gritones: ¡¡se acaba una tanda y sigue la otra!! ¡dos pesos tres tandas y cinco pesos permanencia voluntaria! y empezaba la función con el desfile de artistas, –tres por tanda– trabajaban cantantes, cómicos, magos, malabaristas, imitadores, declamadores y bailarinas, quienes siguiendo la tradición de los “cómicos de la legua” o de los juglares cervantinos, hacían llorar, reír, o entretenían a los que casi a diario ocupábamos desde temprano una silla para aplaudir al artista de nuestra preferencia, a veces, pese al mal tiempo o al insoportable calor de las tardes veraniegas.

“Susy Moreno” fue sin duda el cantante que más alegría ponía en sus actuaciones, era bajito, regordete, de tez blanca, blusa y pantalones entallados y colores chillones, y cantaba con su afeminada voz canciones de moda, a las que Imprimía picardía y doble sentido, pero sin llegar a lo  vulgar, Fito Cervantes, agente aduanal de oficio, cantaba y declamaba, José Mercado, cantante y compositor estreno en esta carpa sus éxitos “La gripa”, “El sarampión”, “Las paperas”, “Tu fatal engaño”; Gloria Berrones, quien una temporada cantaba tangos, otra cuplés y otra rancheras. Javier González “Polvorón” quien trataba de imitar el estilo de Emilio Tuero, o Fernando Fernández. Gloria “La Nena Landeros” -hija del gran carpero Carlos Landeros- bailaba y cantaba. La “Mixteca” cantante vernácula, “Mr. Robertin” mago y declamador, Lalo Pimentel cantante sesentón que entre otras cosas presumía una carta manuscrita, donde –aseguraba– el mismísimo Agustín Lara lo nombro su intérprete exclusivo.


El cómico de planta era “El Gordo Mauro” con su clásico saludo ¡¡Que passso batos!! Quien montaba sus rutinas cómicas con la participación del elenco también a orillas del canal de la Cortadura, en diferentes temporadas alternaba otro cómico regiomontano llamado “Mirto” -el hueso que habla– también fueron montadas numerosas comedias musicales como “Amor sin barreras” “Mi bella dama” “Sombras” entre otras, con el trascurso de los años la carpa se ubicó en varios lugares, lo mismo en la plaza Galeana en ciudad Madero, que en el cine “Terraza Alameda”, y por este teatro ambulante desfilaron también artistas de renombre como: Joaquín García “Borolas”, Lalo González “El Piporro”, Carmen Salinas, Eleazar García “Chelelo”, “El Chirrión” y otros famosos que quisieron echarle el “palomazo” y no les importo trabajar en condiciones a las que no estaban acostumbrados.

El trato continuo artista-espectador creo lazos de amistad y veneración, en torno al galán-cantante Ramon de Anza por el cual suspiraban señoras y jovencitas, por su voz y estilo parecido al de Javier Solís cuando interpretaba “Carabela”, “Payaso”, “Sombras” o de Jorge Valente “La Virgen de la Soledad” y “Fea”, igual los varones suspiraban por Carmelita González, “Estrellita” o la “Nena Landeros”. 

Se acabaron las carpas, las caravanas de don Paco Miller, las caravanas “Corona” que domingo a domingo, llenaban el auditorio municipal de Tampico, así como la vieja plaza de toros “Gaona” donde la constelación de estrellas era de primera: Virginia López, Viruta y Capulina, Los Churumbeles de España, “Borolas”, “Vitola”, “Tin Tan” y Marcelo, todo esto por cuatro o cinco pesos la entrada, hoy día para poder oír berrear a un “artista” el boleto más barato sale en 500 pesos o más, y no se diga si se trata de un cantante que no canta de Pop o Reggaetón, como “Bad Bunny” y “Peso Pluma” nos quieren cobrar más caro que el boleta para escuchar un concierto de la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de México dirigida por Alondra de la Parra en palacio de Bellas Artes. Ahora que solo el recuerdo queda, podríamos decir con nostalgia: “Que tandas aquellas, señor don Simón”.

 

 

 

Compilación de textos:

-Tampico, apuntes para su historia, Juan Manuel Torrea / Ignacio Fuentes

-Los cómicos de la legua y los teatros itinerantes en el norte y sur de Tamaulipas

Vicente Hernández, tribuna abierta.com

 

- Compañías Cómicas y Dramáticas

Francisco Ramos Aguirre , https://laverdad.com.mx, 2024

 

- El Paso del Teatro de Carpa por Tampico

Recuerdos de Tampico (Facebook), Dorhalee Juárez Morales


 

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